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La inteligencia artificial (IA) cambia de sentido cuando empieza a servir a las personas

  • Foto del escritor: Monica Monasterio
    Monica Monasterio
  • 29 jul
  • 4 min de lectura

Actualizado: 6 ago

Durante los últimos años, la conversación sobre inteligencia artificial ha estado dominada por una pregunta inquietante: ¿qué trabajos desaparecerán?, las noticias suelen centrarse en los empleos que podrían ser automatizados, en las profesiones que deberán reinventarse y en la velocidad con que las nuevas tecnologías están transformando el mercado laboral. Para muchos adolescentes y jóvenes, el mensaje que reciben es contradictorio porque deben aprender a usar IA cuanto antes, pero al mismo tiempo se les advierte que esa misma tecnología podría volver incierto su futuro y el resultado suele ser una relación marcada por la ansiedad.

La IA aparece como una carrera que nadie quiere perder, aunque pocos sepan realmente hacia dónde conduce, sin embargo, comienzan a surgir iniciativas que en lugar de preguntar únicamente cómo competir gracias a la IA, se plantean ¿cómo puede esta tecnología ayudarnos a servir mejor a las personas y fortalecer a nuestras comunidades?

Ese cambio de enfoque puede parecer sutil pero es importante, porque cuando una herramienta deja de entenderse solo como un mecanismo para aumentar la productividad y comienza a verse como una forma de ampliar nuestra capacidad de hacer el bien, también cambia la manera en que las nuevas generaciones se relacionan con ella.

Un ejemplo de esta transformación es Claude Corps, una iniciativa anunciada recientemente por Anthropic. El programa busca formar a mil becarios en el uso de su sistema de inteligencia artificial, Claude, para integrarlos durante un año a organizaciones sin fines de lucro mediante trabajo presencial remunerado, según la empresa, el proyecto contempla una inversión inicial de 150 millones de dólares y evaluará tanto el desarrollo de habilidades de los participantes como el impacto que su trabajo genere en las organizaciones que los recibirán.

Pocos días después, Business Insider informó sobre la creación de Raise US, una organización respaldada por OpenAI Foundation, Anthropic, Amazon y Microsoft, su objetivo es colaborar con gobiernos estatales y locales para preparar a los trabajadores frente a las transformaciones que traerá la inteligencia artificial. La iniciativa ya anunció recursos para impulsar proyectos piloto en distintos estados de Estados Unidos.

Es importante ser prudentes porque ambas propuestas corresponden todavía a anuncios institucionales y aún no existe evidencia suficiente para evaluar sus resultados. Sin embargo, sí nos demuestra que la alfabetización en IA comienza a dejar de entenderse como un simple curso sobre nuevas herramientas para convertirse en una estrategia de formación práctica, transición laboral y fortalecimiento de capacidades dentro de comunidades reales.

La gran pregunta ya no es solo cómo usar IA, sino para quién y con qué propósito la utilizamos, esta diferencia resulta especialmente importante para quienes hoy están comenzando su vida laboral porque durante años se ha insistido en que aprender IA será indispensable para conseguir empleo y esa afirmación probablemente sea correcta, pero aprender una herramienta nunca ha sido suficiente para construir una vocación.

Las profesiones cambian constantemente, las tecnologías aparecen y desaparecen. Lo que permanece es la capacidad de identificar problemas humanos, trabajar junto a otras personas y poner el conocimiento al servicio de quienes lo necesitan. Cuando la IA se integra desde esa perspectiva, deja de ser únicamente una competencia técnica y comienza a convertirse en una herramienta para fortalecer capacidades profundamente humanas.

Esta mirada también nos afecta porque muchas veces enseñamos a usar tecnologías mediante ejercicios descontextualizados, centrados únicamente en aprender funciones o dominar plataformas, sin embargo, quizá la mejor manera de formar a una nueva generación no sea preguntarle cómo utilizar una herramienta, sino invitarla a resolver un problema real.

¿Qué ocurriría si un grupo de jóvenes utilizara IA para organizar campañas solidarias, mejorar la comunicación de una fundación, apoyar procesos educativos, analizar información útil para una comunidad o facilitar el trabajo de organizaciones sociales?, en ese escenario la tecnología deja de ser un fin en sí mismo y se convierte en un medio para desarrollar responsabilidad, creatividad, criterio ético y compromiso con el bien común.

La mejor forma de aprender IA quizá no sea haciendo más tareas, sino resolviendo problemas reales de personas reales, este cambio también ayuda a disminuir uno de los principales temores que rodean la conversación sobre IA: la idea de que las personas terminarán siendo reemplazadas por las máquinas, es cierto que muchas tareas cambiarán y que algunas desaparecerán, pero cuando la tecnología se entiende como una herramienta al servicio de las personas, la pregunta deja de ser quién reemplaza a quién y pasa a ser cómo podemos colaborar mejor.

Ningún algoritmo puede reemplazar el juicio ético, la empatía, la responsabilidad, la creatividad compartida o el compromiso con una comunidad concreta, por eso, cuanto más poderosa se vuelve la IA, más importante resulta formar personas capaces de utilizarla con sabiduría.

Quizá eso sea lo más importante de estas iniciativas, que el verdadero desafío del futuro no consiste únicamente en enseñar a usar nuevas tecnologías sino que consiste en formar personas que sepan orientar esas tecnologías hacia fines verdaderamente humanos, por lo tanto el futuro del trabajo no dependerá solamente de quienes dominen la IA, sino de quienes aprendan a ponerla al servicio del bien común.

Para las organizaciones juveniles, las escuelas, las fundaciones y las comunidades, esta puede ser una oportunidad extraordinaria, no solo para enseñar habilidades técnicas, sino para ofrecer experiencias donde los jóvenes descubran que la innovación adquiere su verdadero valor cuando mejora la vida de otros, porque al final, la IA no será recordada por la cantidad de tareas que automatizó, sino por la calidad de las personas que decidieron utilizarla para construir un mundo más humano.


Fuentes consultadas

Anthropic: Introducing Claude Corps

Business Insider: OpenAI, Anthropic, Microsoft, and Amazon are behind a new organization that aims to help prepare workers for AI

 
 
 

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