top of page
Buscar

La confianza joven se gana despacio y se pierde rápido

  • Foto del escritor: Monica Monasterio
    Monica Monasterio
  • 25 jul
  • 4 min de lectura

Actualizado: 6 ago

Con frecuencia se afirma que la Generación Z es una generación desconfiada, sin embargo, esa descripción resulta insuficiente, porque más que desconfiar por principio, muchos adolescentes y jóvenes han aprendido a no entregar su confianza antes de tiempo. Han crecido en un contexto marcado por una enorme cantidad de información, promesas incumplidas, cambios acelerados y una exposición permanente a instituciones, marcas y líderes que compiten por captar su atención y desde ese punto de vistan, la confianza ha dejado de ser un punto de partida para convertirse en una conclusión.

Este cambio merece ser observado porque la confianza siempre ha sido el fundamento de las relaciones humanas, pero hoy parece construirse de una manera distinta, ya no basta con comunicar buenas intenciones o proyectar una imagen atractiva, los jóvenes esperan algo mucho más difícil de ofrecer y son evidencias. Antes de creer, observan; antes de comprometerse, evalúan; antes de pertenecer, necesitan comprobar que aquello que una organización dice ser coincide con la experiencia que realmente ofrece.

Esta tendencia aparece reflejada en un análisis publicado por Morning Consult el 22 de junio de 2026. El informe muestra que el 94% de las marcas evaluadas obtiene un nivel de confianza neta inferior entre la Generación Z que entre el conjunto de los adultos en Estados Unidos, la diferencia promedio alcanza aproximadamente ocho puntos y se mantiene de forma sorprendentemente consistente entre distintos sectores.

Lo más interesante es que el estudio no interpreta este fenómeno como un rechazo automático hacia las instituciones sino que los jóvenes parten desde un mayor escepticismo, poseen una relación diferente con las instituciones tradicionales y han desarrollado una menor disposición a confiar sin antes observar evidencias concretas. Al comparar este informe con uno similar publicado en 2024, el patrón prácticamente no cambia, asi que, no parece tratarse de una reacción pasajera, sino de una transformación más permanente.

Este estudio nos ofrece una señal que coincide con muchas experiencias cotidianas de quienes trabajan con adolescentes y jóvenes, que la confianza ya no se concede por autoridad ni por prestigio, se construye lentamente a partir de experiencias repetidas de coherencia.

Esta constatación obliga a replantear muchas estrategias de acercamiento a las nuevas generaciones porque cuando una organización percibe que los jóvenes no conectan con ella, suele reaccionar cambiando su imagen, modernizando su lenguaje o abriendo nuevas cuentas en redes sociales, todas buenas acciones que pueden facilitar un primer contacto pero que difícilmente resolverán el problema de fondo porque el desafío no consiste únicamente en parecer cercano, sino en ser confiable.

Y la confiabilidad tiene poco que ver con el marketing, se expresa en aspectos mucho más cotidianos como cumplir los horarios anunciados, responder cuando alguien escribe, reconocer un error sin buscar excusas, explicar con claridad cómo funcionan los procesos, respetar la confidencialidad y mantener los compromisos incluso cuando nadie está observando, estas pequeñas experiencias acumuladas son las que terminan formando una percepción mucho más poderosa que cualquier campaña comunicacional.

Esta realidad adquiere una importancia especial cuando hablamos de salud mental juvenil, porque pedir ayuda nunca es una decisión sencilla porque implica compartir una experiencia de sufrimiento y aceptar un grado importante de vulnerabilidad lo que es tal vez más difícil para adolescentes y jovenes, y antes de dar ese paso necesita responder una pregunta silenciosa ¿Qué pasará conmigo si confío en ustedes?

La respuesta rara vez proviene de un folleto institucional o de una publicación en redes sociales, surge de la experiencia que otros han tenido, de la forma en que una comunidad recibe a quien llega por primera vez, de cómo trata a las personas cuando aparecen dificultades y de si mantiene la misma actitud cuando la atención pública desaparece, la confianza nace cuando el discurso y la experiencia comienzan a parecer la misma cosa.

Quizá una de las lecciones más importantes que nos deja este artículo, es que durante mucho tiempo pensamos que la comunicación era el principal camino para construir confianza y hoy parece ocurrir al revés que la comunicación solo puede sostener una confianza que ya fue construida mediante acciones consistentes.

Esto representa un enorme desafío, pero también una oportunidad porque la simple experiencia de encontrar adultos previsibles, comunidades estables y procesos transparentes puede convertirse en algo extraordinario. La confianza no crece cuando una institución intenta parecer perfecta, sino cuando demuestra que es capaz de actuar con honestidad, reconocer sus límites y cuidar a las personas incluso en los momentos difíciles.

Quizá lo que realmente debemos observar es que los jóvenes han elevado el estándar de aquello que consideran digno de confianza, y mirándolo con detenimiento, eso no es una mala noticia, sino que de alguna manera nos obliga a recordar una verdad que nunca debimos olvidar y es que la confianza no se obtiene mediante discursos, sino mediante una existencia coherente que resiste el paso del tiempo.

En una sociedad donde todo cambia con rapidez, la mayor innovación puede ser precisamente, convertirse en alguien, o en una comunidad, cuya palabra sigue teniendo el mismo valor mañana que hoy y que ayer. Porque al final, la confianza no nace de lo que decimos acerca de nosotros mismos, sino de lo que las personas experimentan cuando caminan con nosotros.


Fuentes consultadas

Morning Consult: Gen Z Brand Trust: Why 94% of Brands Score Lower

 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
La revolución silenciosa del servicio juvenil

Durante años se ha repetido la idea de que las nuevas generaciones están cada vez menos comprometidas con el bien común. La menor participación en organizaciones tradicionales suele interpretarse como

 
 
 

Comentarios


bottom of page