Lo que las niñas realmente están buscando
Durante los últimos años, gran parte de la conversación sobre el bienestar de niñas y adolescentes ha girado en torno al mismo diagnóstico de que pasan demasiado tiempo frente a las pantallas. La solución, entonces, parece evidente y es reducir el uso de redes sociales, limitar el tiempo de conexión y disminuir la exposición al mundo digital, sin embargo, esa mirada, aunque importante, corre el riesgo de quedarse en la superficie porque la verdadera pregunta no es solo cuánto tiempo pasan conectadas, sino qué es aquello que sienten que les falta cuando apagan la pantalla.
El informe State of the Girl 2026, publicado por Girl Scouts of the USA, propone una perspectiva distinta, más que describir una generación atrapada por la tecnología, presenta a niñas y adolescentes que siguen deseando aquello que siempre ha sido fundamental para crecer como amistades auténticas, experiencias compartidas, espacios para crear, explorar y sentirse parte de una comunidad y la pantalla no parece ser el destino que anhelan, sino muchas veces el lugar donde terminan cuando el mundo real ofrece pocas alternativas.
El informe refleja una realidad compleja porque señala que el 64 % de las niñas entre 5 y 7 años afirma sentirse sola, mientras que el 25 % de las adolescentes entre 13 y 17 años considera que las redes sociales perjudican su salud mental, son cifras que evidencian desafíos importantes para el bienestar emocional, sin embargo, junto a ellas aparece un hallazgo profundamente esperanzador y es que la mayoría preferiría dedicar su tiempo a actividades creativas, compartir con su familia o disfrutar de experiencias al aire libre antes que pasar más horas frente a una pantalla.
Esta diferencia cambia la forma de interpretar el problema debido a que no estamos frente a una generación que rechaza el mundo presencial sino por el contrario, expresan un deseo genuino de participar en él, el problema es que ese mundo no siempre está disponible, por ejemplo el costo de las actividades, la falta de programas cercanos o la escasez de espacios seguros y acogedores limitan las oportunidades para desarrollar amistades, descubrir talentos y construir una identidad fuera del entorno digital.
Uno de los hallazgos interesantes del informe es que las niñas se muestran mucho más dispuestas a probar actividades nuevas cuando cuentan con el apoyo y la compañía de una amiga. A primera vista podría parecer un dato anecdótico, pero en realidad revela una característica fundamental del desarrollo humano y es que la pertenencia genera valentía.
Con frecuencia imaginamos el crecimiento personal como un acto individual de esfuerzo y determinación, sin embargo, la evidencia muestra que las personas solemos atrevernos a explorar, aprender y asumir desafíos cuando sentimos que no tendremos que hacerlo solas, de este punto de vista la amistad no solo protege del aislamiento, también amplía el horizonte de lo que una persona cree posible para sí misma.
Esta información resulta relevante para quienes trabajan con infancia y adolescencia, porque muchas estrategias de prevención continúan centradas casi exclusivamente en reducir riesgos, o sea, menos tiempo de pantalla y menos exposición a contenidos dañinos, sin embargo, proteger también significa construir oportunidades y no basta con cerrar puertas si no abrimos otras que permitan experimentar creatividad, juego, aprendizaje, servicio y comunidad.
Esta perspectiva también transforma la manera de comprender la salud emocional. Problemas como la soledad, la comparación constante, la presión por la apariencia o la fragilidad de la autoestima no desaparecen únicamente mediante advertencias sobre los riesgos de internet, también disminuyen cuando las niñas encuentran lugares donde descubren que pueden ser valoradas por mucho más que su imagen, donde desarrollan habilidades, construyen amistades profundas y experimentan la alegría de crear junto a otras personas.
En este sentido, el informe State of the Girl 2026 ofrece una corrección importante al diagnóstico habitual, las niñas no están pidiendo simplemente menos redes sociales están expresando una necesidad que no habíamos visto y es disponer de más oportunidades para vivir el mundo real, quieren espacios donde puedan jugar, aprender, equivocarse, crear, compartir y crecer sin que cada experiencia esté mediada por la comparación permanente o la necesidad de demostrar valor.
Esta reflexión también interpela al mundo adulto, porque tal vez el desafío ya no consista únicamente en limitar el acceso a las pantallas, sino en preguntarnos si estamos construyendo suficientes experiencias que hagan atractivo levantar la vista de ellas. Talleres de arte, música, lectura, deporte, servicio, clubes temáticos o simplemente lugares donde reunirse con amigas sin presión por rendir pueden convertirse en mucho más que actividades recreativas, pueden transformarse en espacios donde la identidad se fortalece, la confianza crece y la pertenencia deja de ser una promesa para convertirse en una experiencia cotidiana.
Quizás la mayor enseñanza de este informe sea que las nuevas generaciones no han dejado de buscar comunidad ni experiencias significativas, siguen queriendo explorar el mundo, desarrollar sus talentos y construir amistades auténticas y lo que necesitan no es únicamente menos tecnología, sino más oportunidades reales para descubrir que la vida compartida sigue siendo mucho más rica que cualquier pantalla.
Fuentes consultadas
Girl Scouts of the USA: State of the Girl 2026 Journal-Courier: Today's girls a complex blend of struggles, resilience, report finds

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